jueves, 19 de agosto de 2010

aaaahhhh la lluvia fresquita….



Amenazaba, por fin, el cielo con la típica tormenta de verano, a pesar de eso, Maria no había dudado a la hora de salir de casa, miraba hacia él y veía como las nubes se agrupaban haciéndose hueco para comenzar su baile.

El aroma a tierra mojada anticipada a la lluvia y al salitre del mar, se mezclaba en el aire de la mañana de ese agosto particularmente bochornoso, necesitaba la lluvia, tan escasa en ese pueblo, era un bien tan preciado para Maria que cuando comenzó a llover revivió.

El sonoro repiqueteo del agua en el suelo y en su piel, los truenos, acompañando esa maravillosa música matutina, respiro hondo no le importaba que las gotas cayesen por su cara, no sabia para otras personas, pero para ella era una especie de revitalizador que agradecía cada poro de su piel, supuso que para la gente que había llegado allí de veraneo esa lluvia fuese una molestia, pero, aaaahhhh la lluvia fresquita….

De regreso se fijo en unos niños que desde el balcón de su casa, hacían burbujas de jabón adornando la calle, el arco iris de esas burbujas, su fugaz vida y las sonrisas que provocaban a algunas personas que, como ella, pasaban por allí y guiaban la vista siguiéndolas hasta verlas desaparecer en un liviano estallido, era agradable sonreír acompañada por personas que no conocía, que ni siquiera paraban y que compartían con ella esos segundos de inusitada niñez otoñal, que poco se necesita para sonreír y cuanto cuesta hacerlo.

Regreso a su casa, abrió la nevera y con un refresco en la mano se asomo a la ventana, aun estaba mojada, observaba ese suave danzar, las ondas que provocaban las gotas, aun se sentía algún trueno en la lejanía, seguía oliendo a tierra mojada y salitre, y, se deleitó con esos minutos en solitario, a saber cuando podría recrearse de nuevo de otro día de lluvia, suspiro, sabia del bochorno que quedaría cuando la tormenta , como cualquier amante infiel siguiese su camino y desapareciese, pero hasta ese momento la había encantado estar en esa maravillosa compañía.


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